¿Cómo funciona nuestra mente?

Una mirada desde el Yoga

Por Kerstin Lora de la Cruz | Anatomía del Yo

Cuando hablamos de nuestro pensamiento, solemos imaginar algo abstracto, casi misterioso. Algo que planifica, recuerda e imagina, pero cuya verdadera naturaleza no nos queda clara. Sin embargo, si observas con atención tu experiencia cotidiana, descubres algo muy simple que he elegido como base para el primer capítulo de mi libro: «El pensamiento ocurre» (o “Eso piensa”).

Tu mente no es una cosa fija, sino un proceso en constante movimiento. Aparecen pensamientos. Surgen imágenes. Se activan recuerdos. Cambian las emociones. Todo esto ocurre dentro de un mismo campo de experiencia. Desde la perspectiva del Yoga, este campo se llama Citta. No se refiere solo al pensamiento consciente, sino al conjunto de procesos mentales que incluyen la percepción, la memoria, la interpretación y la imaginación.

Tu mente, por lo tanto, no es una unidad estable que controla la realidad. Es más bien un espacio dinámico en el que surgen diferentes movimientos. Comprender esto cambia profundamente la forma en que te relacionas con tus propios pensamientos.

El pensamiento como filtro de la realidad

Aunque solemos creer que vemos la realidad tal como es, tu pensamiento funciona en realidad como un filtro. Cada experiencia que vives pasa por múltiples capas internas:

  • Recuerdos de tu pasado
  • Creencias adquiridas
  • Emociones presentes
  • Expectativas sobre el futuro
  • Interpretaciones aprendidas

Cuando percibes algo, tu mente no solo registra el hecho, sino que lo interpreta al mismo tiempo. Por ejemplo, dos personas pueden vivir exactamente la misma situación y reaccionar de formas completamente distintas. Una puede sentirse tranquila, mientras la otra se siente amenazada o insegura. La diferencia no está necesariamente en la situación externa, sino en cómo tu mente interpreta lo que ocurre.

Por eso, la filosofía del Yoga afirma que gran parte del sufrimiento humano —y a menudo el camino hacia el burnout— no proviene directamente de los acontecimientos, sino de la forma en que «el pensamiento» los interpreta.

Por qué tu pensamiento nunca se detiene

Muchas personas creen que tener muchos pensamientos significa que algo va mal con ellas. Pero, en realidad, tu mente está diseñada para moverse. Desde un punto de vista evolutivo, el pensamiento constante tiene una función: anticipar, recordar, evaluar y reaccionar.

Tu mente compara el presente con experiencias pasadas. Imagina posibles escenarios futuros. Busca patrones que puedan ayudar a evitar peligros o encontrar seguridad. Este mecanismo ha sido fundamental para la supervivencia humana. El problema no aparece porque tu mente piense, sino porque te identificas completamente con lo que la mente produce. Cuando cada pensamiento se vive como una verdad absoluta, el pensamiento deja de ser una herramienta y se convierte en una fuente constante de tensión.

Los movimientos de la mente (Vṛttis)

En los Yoga Sutras, Patañjali describe que la mente se mueve de diferentes maneras. A estos movimientos los llama Vṛtti. No son errores, sino simplemente las formas en que tu mente organiza la experiencia. Entre ellos se encuentran:

  • La percepción directa
  • La interpretación equivocada
  • La imaginación (fantasía)
  • El sueño
  • La memoria

Cada uno de estos movimientos cumple una función. El problema aparece cuando olvidas que son solo movimientos de la mente y empiezas a creer que son la realidad misma. Aparece un pensamiento y lo tomas como un hecho. Surge una emoción y crees que define quién eres. Así se crea una identificación constante con los contenidos de la mente.

Romper la identificación: El Yo confundido

Uno de los descubrimientos más importantes del Yoga es: Tú no eres tus pensamientos. En la vida cotidiana, sin embargo, ocurre lo contrario. Cada pensamiento parece describir quién eres. Si «el pensamiento» en ti dice: “No soy lo suficientemente bueno” o “Todo saldrá mal”, esa voz mental se percibe como una verdad absoluta.

Pero si observas con atención, verás algo curioso: los pensamientos cambian continuamente. Si los contenidos cambian constantemente, entonces no pueden ser la esencia de lo que eres. Son simplemente eventos que aparecen en tu mente. Este entendimiento es el núcleo de mi libro «El Yo confundido»: deshacemos la confusión entre el instrumento y el observador.

El papel de la observación y la ciencia

El Yoga no propone eliminar tu pensamiento. La propuesta es mucho más profunda: Observar. Cuando observas tus pensamientos sin identificarte con ellos, surge un pequeño espacio de libertad. Este espacio te permite responder con mayor claridad en lugar de reaccionar impulsivamente.

Curiosamente, los hallazgos modernos de la neurociencia coinciden con estas observaciones antiguas. Los estudios muestran que la observación regular (meditación) reduce la actividad de la amígdala (reacción al estrés) y fortalece la corteza prefrontal (regulación y toma de decisiones). Esto significa que el pensamiento ya no gobierna tu experiencia de forma absoluta.

Una invitación sencilla

El primer paso hacia una mente más tranquila no es forzarla a cambiar, sino reconocer cómo funciona. La próxima vez que aparezca un pensamiento intenso, detente un momento y pregúntate:

«¿Esto es un hecho… o es una interpretación de mi mente?»

Esta pequeña pregunta crea una distancia saludable entre lo que ocurre y la historia que el pensamiento construye a partir de ello.


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